La reestructuración permite adaptar la hipoteca a tu situación económica. No elimina la deuda, pero puede ayudarte a seguir pagando y evitar problemas mayores.
No elimina la deuda
Reduce la cuota
Requiere acuerdo con el banco
Puede evitar la ejecución
¿Qué es la reestructuración de la hipoteca?
En qué consiste la reestructuración
La reestructuración de la hipoteca es un acuerdo con el banco para cambiar las condiciones del préstamo cuando no puedes pagar la cuota.
No significa cancelar la deuda, sino adaptarla a tu situación económica para que los pagos sean asumibles.
En la práctica, consiste en modificar aspectos del préstamo como el plazo, la cuota o las condiciones, con el objetivo de reducir la cuota mensual y evitar el impago.
Estas medidas deben negociarse con el banco y no se conceden automáticamente.
Reorganizar pagos
Permite ordenar cuotas pendientes o adaptar la deuda para evitar que siga creciendo, como por ejemplo recapitalizar las cuotas impagadas, es decir, sumarlas al total de la deuda para pagarlas poco a poco en las siguientes cuotas.
Suele plantearse en situaciones como:
Cuando han bajado los ingresos.
Cuando empiezas a tener dificultades para pagar las cuotas del préstamo.
Cuando ya has dejado de pagar alguna cuota.
Antes de que la situación empeore y pueda iniciarse una reclamación judicial.
Ampliar plazo
Consiste en alargar la duración del préstamo.
Esto reduce la cuota mensual, aunque puede aumentar el coste total al haber más cuotas y por tanto más intereses.
Reducir cuota
Se ajusta la cuota a lo que puedes pagar en ese momento.
Puede implicar combinar varias medidas, como ampliar plazo de devolución del préstamo o aplicar periodos de carencia.
La carencia supone que durante un tiempo en el que pagas menos cuota de lo habitual. Esto suele ser porque solo se pagan los intereses pero no se devuelve el dinero prestado por el banco (el capital), y se aplaza la devolución de este.
Cambiar tipo de interés
Puede incluir mejoras temporales del tipo de interés del préstamo, reduciéndose el mismo o ajustes en las condiciones del préstamo, como por ejemplo cambiando de tipo de interés variable a tipo de interés fijo.